Un crédito hipotecario supone una obligación financiera importante que se tendrá que pagar por varios años, por eso apelando a la tan usada frase de que “la unión hace la fuerza” muchas personas optan por adquirir este compromiso compartiendo la responsabilidad con alguien más. Un crédito con tu pareja o con un familiar, aumenta tus posibilidades de obtenerlo y el monto del préstamo al que pueden acceder, lo que te permite, tal vez, adquirir un inmueble de mayor valor que el que habías pensado.

Los financiamientos compartidos se dan de dos maneras: mediante créditos conyugales, para los cuales se requiere forzosamente estar legalmente casados y contar con un acta de matrimonio que respalde la relación marital entre ambas partes, y los mancomunados, que pueden ser entre una pareja, sin estar necesariamente casados, o entre familiares. En ambos casos se comparten tanto las obligaciones como los beneficios del crédito, de tal forma que:

  • Para estipular el monto, se toman en cuenta los ingresos de ambos solicitantes.
  • Los requisitos son prácticamente los mismos que los que se piden para un crédito individual, solo que los dos deberán entregar la documentación requerida por la institución que otorga el crédito.
  • Ambos deberán tener un buen historial crediticio, ya que si alguno tuviera alguna mala experiencia, esto repercutirá en el trámite.
  • Aunque ambos firman el contrato, el que aporte mayor ingreso será el que se reconozca como acreditado y el otro será el obligado solidario.
  • El acreditado es el responsable del pago del crédito, sin embargo, el obligado solidario debe responder ante cualquier incumplimiento del acreditado.
  • Ambos son propietarios del inmueble en la misma proporción.

Es importante mencionar que, tanto los créditos mancomunados como de los conyugales, son otorgados por bancos y por entidades como el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) y el Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Fovissste), sin embargo no todas las instituciones permiten tramitar un crédito hipotecario mancomunado a parejas que viven en concubinato o entre familiares. Para las personas que viven en unión libre y están pensando adquirir un bien inmueble, el Colegio Nacional del Notariado Mexicano (CNNM) les brinda las claves que deben conocer al respecto.

Cabe destacar que en caso de divorcio, si la hipoteca es conjunta y ambas partes están pagando, se puede seguir con este esquema hasta el término del crédito y sería conveniente establecer legalmente a nombre de quién se quedará el bien y si una de las dos partes comprará a la otra.

Por lo anterior, cuando se habla de un compromiso financiero a largo plazo más vale analizar muy bien tu relación antes de comprometerse a pagar un crédito para comprar una vivienda y crear unas reglas muy bien definidas que guíen las finanzas familiares que, aunque no garantiza un matrimonio para toda la vida, sí permitirá una convivencia más tranquila.

En Cibergestión by BC ayudamos a los bancos a facilitar sus procesos de originación de créditos hipotecarios y creamos sistemas para autorización en línea para la banca en México y Latinoamérica.

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